sábado, 5 de octubre de 2013

JUAN MANUEL ROCA (COLOMBIA,1946)

DOS FRAGMENTOS




El brazo del río jamás esgrime espada.
Los dientes de ajo no comen duraznos.
El ojo de agua desconoce el monóculo.
El cuello de botella no porta collares.
La oreja del pocillo no escucha a Beethoven.
Las manecillas del reloj no usan guantes en invierno.
Los durmientes del ferrocarril no se despiertan a su paso.
Las palmas de las manos no dan dátiles.
La luna de miel no atrae a las moscas.
Las cabezas de los fósforos no tienen aureola, aunque alumbren como santos.
El lomo del libro no recibe latigazos.
La garganta del desfiladero no teme al mordisco del vampiro.
La silla de brazos no es pródiga en abrazos.
El ojo de la cerradura no duerme de noche.
El ojo de la aguja ni siquiera pestañea.
La luna del espejo no altera sus fases.

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Hay un cambio de guardia en la noche.
Algún ciego tañe el viento.
¿Pero qué hace que los muertos
destiendan la cama,
crucen a nado el aire de la casa
o nos hagan pronunciar extrañas palabras?
¿Quién tira del mantel
y tumba las cebollas?
¿Qué mano invisible nos toca la espalda?
Podemos acusar al viento
de trisar otra orilla del sueño,
de tropezar con seres ausentes,
de descolgar los retratos de los sueños.
¿Pero quién asegura que los puentes
no caminan sobre el río
entrando en la noche?




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