miércoles, 22 de noviembre de 2017

A PROPÓSITO DE UNA REEDICIÓN



No fui a fijarme cuánto había de reescritura en esta segunda edición del En un puño oscuro, que fue publicado en 1998 y se reedita ahora corregido, según se informa debajo del título. Está claro que hay que tomarlo como un nuevo libro, un libro distinto. Y a la vez un libro permanente, puesto que un Schmidt de hoy corrige al Schmidt de ayer, aumenta, tacha, pero no modifica cuestiones que son las mismas en el Schmidt de siempre. Su lirismo reflexivo estructura este libro: su reflexión paradojal, sus contrastes y su poder de concreción de realidad y beatitud.
La primera cuestión de las que hacen lo que suele llamarse una "voz" tiene que ver –en el caso de Schmidt- con seguir un símbolo, una metáfora o un acontecimiento de verdad, hasta disolverlo en su contrario y, con la nueva masa, trabajar una idea que se evapora y a la vez se queda. Quiero decir con esto que si escribe "luz" -y la escribe muchas veces- no da por sentado que la luz significa la parte buena de cualquier cosa, o la esperanza, o la claridad conceptual, o el calor y la dicha, solamente. Cómo funciona esta máquina lírica y mental se puede ver precisamente en el poema titulado "Sol", que refiere a un corte de luz. El personaje de Schmidt no solo comprende en esas circunstancia que "la oscuridad está siempre tras la joyas", sino algo más: un desvanecerse, podríamos decir, de las cosas, un no ser que la luz acarrea. Desde el comienzo sabremos, además, que el puño oscuro que da el título al libro es el que encierra "la más bella luz". El tema es la luz, si tenemos que buscarle un tema a este conjunto, pero una luz aliada con la sombra, abrigada de sombra; la luz del juicio (como sugiere el primer poema) y, muchas veces, la luz del engaño y de la ilusión.
Sabe Schmidt que el hombre es un misterio para sí mismo. Para los demás, se trata de mucho más que eso, es un mundo, una geografía oculta, donde rara vez entra la luz, y cuando entra, es para desconcertarlo y desconcertar.
Otro tema o subtema simbólico, mitológico, trenzado con el de la luz en este libro es el del renacimiento. El antiguo asunto del rosal en las ruinas, el brote, el pájaro que regresa. Si Schmidt debe hablar de una vida -eventualmente la suya- dirá: Tuve un sueño en donde / estaba toda mi vida/ aparecía una piedra/ otra  y otra piedra// también/ volaba un pajarito.
Entre imágenes, los poemas de Schmidt se mueven naturalmente. La letra, fluye, pasa, pero deja la huella de un cometa, exactamente en la retina. Schmidt construye con palabras como los impresionistas construían con la luz: sus poemas se arman sobre imágenes concretas que a la vez son fluyentes, transitorias. Es el deleite de su estilo.

Jorge Aulicino

a propósito de la reedición de En un puño oscuro por la Universidad Nacional de Villa María en el presente año



domingo, 12 de noviembre de 2017

Compraba de noche las manzanas




en caja de cartón
la Biblia, Rilke, dos cuadernos

mesa de luz
tres clavos
perchas
la cama
un poncho

la puerta daba al lavadero
el corazón a un breve cielo

 Matías
compraba de noche las manzanas

toda la vida era
seis cosas
y lo que no pudo comprar
una radio
chiquita

después tuvo zapatos
orgullos

opiniones…



de Nombrar, Editorial Caleta Olivia,Buenos Aires,2017

martes, 7 de noviembre de 2017

Sergio es hermoso





al verlo
mujeres y árboles se llenan de dolor

su belleza es muy comentada en el barrio
tiene un ojo celeste y otro negro

el abuelo también era así

Sergio siempre está solo
y no lo sabe

la hermosura lo sigue como un perro malo


su corazón es una tabla lisa.


de Nombrar, Editorial Caleta Olivia,Buenos Aires,2017

miércoles, 25 de octubre de 2017

acerca de …




lo que es de la tierra vuelve a la tierra
lo que es del cielo vuelve al cielo

Sirácida

así lo miro adentro del tiempo
adentro de la estupefacción
o el sopor

como a un chicle osificado debajo de
la mesa
como al rictus de
algo insoslayable que se nombra a desgano
como a dar las gracias después de años y sombras
a un vaso lleno de sed
a un guante suave (por dentro ­­)

como a la infancia pensada en un cadáver

acerca de … aquí (en mí mismo) o allá (en mí mismo)
mucho pasa y sigue
como lo otro
como las promesas
encantando
el blando hielo del aún
el casi

sucede lo presagiado al quizá
al veremos

y sin embargo insiste
como
una lástima nueva
cada vez

a veces siente (o un poco más)
que
la vida
se refiere
por lo general
a
ciertos cuchillos insospechados
algún constante latrocinio
que eso
atribuye
existencia al existente (*)

y otras veces
no

mejora su silencio

amigo
dan ganas de decirle

la insignificancia
es como el mar
devuelve lo que encuentra
pero arruinado
y tarde

siga conversando con fantasmas
(es poderosa su memoria)
y guarde todo el oro

en lo desierto.

(*)paráfrasis de un título de Emmanuel Lévinas

miércoles, 18 de octubre de 2017

ENRIQUE WERNICKE (1915 - 1968 )




Tú,mi querida,me preguntas. De día, cuando el sol se quiebra en los naranjales;de noche cuando las brasas miran.
   Yo respondo ,siempre ,con una palabra, y luego otra que sigue a la primera; y otra.Y todas toman un camino que tú no ves.Y tú te quedas con la última, como un cordero rezagado en los brazos.
Uno debería decir de golpe:
"Cae un árbol".
"Crece el río".
"Adiós".
Pero la vida no sería como es.Y yo, mi querida,caería muerto, hecho un ovillo, entre mis frases.

*************

La mano más garfio que he visto en mi vida se cierra hecha un nudo sobre el puño del machete.
¡Corto!
Corto la caña.Corto el machete.Corto la mano.Corto la vida que sangra por la muñeca.
Corto mi patria.
Y yo, en la galería, con la cola en la sombra.
Los chicos del quintero recogen su barrilete.Yo recojo mis ojos desde la zafra. Salto el camino de las carretas.Vuelvo a mí.
¿He cambiado tanto?
Sí, he cambiado.
Soy aquel viejo carpintero que se puso a fabricar un marco.
Llegó un Dios y le regaló el cuadro.Y luego al llevarlo a la pared, quedó el marco. Sin cuadro.
Lo tengo conmigo y no lo tengo.
Tener al hombre,al chico de la zafra, a la vieja, al penacho, al machete.
Tenerlo sería llevarlo envuelto, sufrirlo constantemente.
Y pedir agua cuando él tiene sed.Y cortar el asado con su cuchillo.Y que fuera él quien hablara de mí, así como yo hablo de él.
Yo no puedo ser más de lo que soy.
Soy el hombre,como él. Pero a mí me tocaba mirarlo.
Era mi destino.
Pero yo he llamado al herrero para formar la herradura de la mula de Juan y afilar la reja del arado de Manuel y templar una cuchilla a Pedro. Entre changa y rezongo le di lo mío: mi cuchillo, mi reja, mi destino.
Y así vine a Tucumán.
Y así lo miro, cambiando.

******************

Soy ese hombre que mira.
¡Mira que es fácil mirar! Las uñas, los dedos, el ombligo.
Bostezar para arriba y mirar el cielo. Escupir para abajo y mirar la tierra.
   Miramos todos: el estudiante, el turco tendero, el guarda de ómnibus, el sargento.

Pasa un serrano tapado de ponchos, sudores, lazos y espantadas y mira. Mira al borracho que está sentado en la vereda.
  Y el borracho mira el polvo de la calle.
Pasa la polvareda. Y queda un perro mirando el remolino que la lleva.
  Mirar, miramos.




de Tucumán de paso (1949) según la versión que figura en Obra poética - Editorial Serapis - Rosario. 2017

lunes, 16 de octubre de 2017

A UN INODORO




No swan so fine
Marianne Moore

Tu forma de escultura en copa blanca
recibe los desechos de la vida
y los arroja fuera,en su salida
hacia el río o el mar. Ésa es su banca.

¿Qué haría sin tu aséptico equilibrio
la fétida miseria repetida
de la carne que en viandas revalida
su vida y en ti salva su ludibrio?

Recibes en ofrenda el desperdicio
que hacia lares y manes de otras vidas
se vuelca por pulido precipicio.

No ofendes la mirada. En tu belleza
funcional se exorciza el maleficio
que acecha tras la incuria y la pereza.


Hugo Padeletti (Alcorta,Santa Fe,1928)

de Siete Sonetos, según la versión que figura en La atención - Obra reunida - poemas verbales- poemas plásticos - Tomo III - Universidad Nacional del Litoral - 1999

LAS MUJERES DE BIOY



Lo que yo noto es la carencia de tanta muchacha tierra adentro, por lo común morocha afectada al servicio doméstico, que entre nosotros constituye un precioso elemento disponible.



de Confidencias de un lobo,en Historias de amor (Emecé,1972)