sábado, 26 de diciembre de 2009

AIMÉ CÉSAIRE ( 1913 - 2008 )


Palabra


                  Para mí
de mí mismo
a mí mismo
fuera de toda constelación
solamente entrecho en mis manos
la rara contracción de un último espasmo delirante
vibra palabra
                     mi oportunidad estaría fuera del laberinto
vibra más hondo más profundo
en ondas más y más espesas
en lazo del que colgarme
en cuerda de la que colgarme
y que me agujereen todas las flechas
y su curare el más amargo
en el bello poteau-mitian de tus frescas estrellas

Vibra
vibra esencia misma de la sombra
en ala en garganta es a fuerza de morir
la palabra negro
surgida del aullido enteramente armada

de una flor venenosa
la palabra negro
toda nauseosa de parásitos
la palabra negro
toda llena de bandidos que merodean
de madres que gritan
de niños que lloran
un encogimiento de carnes que arden
acre y de cuerno
la palabra negro
como un sol que sangra por la garra
sobre la acera de las nubes
la palabra negro
como una última risa parto de vaca de la inocencia
entre los colmillos del tigre
y como la palabra sol un castañeteo de de balas
y como la palabra noche un tafetán que desgarran
la palabra negro
                         recia saben ustedes
del trueno de un verano
                                     que se arrogan
                                                             libertades incrédulas




Adición



Toda cosa más bella

la cancillería del fuego
la cancillería del agua

una gran voltereta de promontorios
y de estrellas
una montaña que se deslecha en
orgías de islas en árboles calurosos
las manos fríamente calmas del sol
sobre la cabeza salvaje de una aldea destruida

toda cosa más bella toda cosa más bella
y hasta por el recuerdo de este mundo pasa
un tibio blanco galope acolchado de negro
como de un pájaro marino que se ha olvidado en pleno
        vuelo y
se desliza sobre el sueño de sus patas rosadas
toda cosa más bella en realidad más bella
umbela
y terebela
la cancillería del aire
la cancillería del agua
tus ojos un fruto que rompe su cáscara hacia el golpe
         de medianoche
y ya no es más MEDIANOCHE
el Espacio vencido el Tiempo vencedor
en cuanto a mí yo amo el tiempo el tiempo es nocturno
y cuando galopa el espacio que me libra
regresa el Tiempo que me libera
el Tiempo el Tiempo
oh asador descarnado que me llama

íntegro
natal
solemne




Cuaderno de un retorno al país natal (fragmento)



Al morir el alba...
Andate,le dije,hocico de policía,hocico de vaca,ándate,detesto a los lacayos del orden,a los abejorros de la esperanza.Andate espantosos "gris-gris",chinche de monaguillo.Luego me volví hacia los paraísos perdidos para él y para los suyos,más tranquilo que la cara de una mujer que miente, y allá,mecido por los efluvios de un pensamiento incansable,yo alimentaba el viento,desataba a los monstruos y escuchaba alzarse del otro lado del desastre,una ola de tórtolas y trébol de la sabana que siempre llevo en mis profundidades a la altura invertida de las casas más insolentes y por precaución contra la fuerza putrefaciente de los ambientes crepusculares acotada día y noche por un sagrado sol venéreo.


Al morir el alba,de frágiles ensenadas retoñando,las Antillas hambrientas,las Antillas perladas de viruelas,las Antillas dinamitadas de alcohol,varadas en el fango de esta bahía,siniestramente fracasadas en el polvo de esta ciudad.


Al morir el alba,la extrema,engañadora,desolada pústula sobtre la herida del agua,o los mártires que no testimonian;las flores de sangre que se marchitan deshojándose en el viento inútil como gritos de loros parlanchines;una vieja vida sonriendo mentirosa,sus labios abiertos por desamorada angustia;una vieja miseria pudriéndose silenciosamente bajo el sol;un viejo silencio reventado de postillas tibias.

La aterradora inanidad de nuestra razón de ser.

Al morir el alba,sobre este más que frágil espesor de tierra que sobrepasa de manera humillante su porvenir grandiosos - estallarán los volcanes,el agua desnuda arrastrará las manchas maduras del sol y no quedará más que un tibio hervor picoteado por los pájaros marinos - la playa de los sueños y el despertar insensato.

Al morir el alba,esta ciudad chata - expuesta, su buen juicio titubeante,inerte,afixiándose bajo el fardo geométrico de su cruz recomenzando eternamente,indócil a su suerte,muda,de todos modos contrariada,incapaz de crecer,nutrida por la savia de esta tierra,impedida,oída,reducida,en ruptura de fauna y de flora.

Al morir el alba esta ciudad chata - expuesta...

Y en esta ciudad inerte esta muchedumbre que grita asombrada pasa junto a su grito como como pasa la ciudad junto a su movimiento,a su sentido,sin inquietud,al lado de su grito verdadero,el único que se hubiera deseado oír porque sólo a él se le siente suyo;se le siente habitar ella,en algún refugio profundo de sombra y de orgullo; en esta ciudad inerte;esta muchedumbre junto a su grito de hambre,de rebeldía,de odio,esta muchedumbre tan extrañamente habladora y muda.




los dos primeros textos corresponden al libro Cuerpo perdido,los tres poemas fueron extraídos de Poesía,Colección Literatura Latinoamericana,Casa de las Américas,Cuba,1969.

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