No fui a fijarme cuánto había de reescritura en esta
segunda edición del En un puño oscuro,
que fue publicado en 1998 y se reedita ahora corregido, según se informa debajo
del título. Está claro que hay que tomarlo como un nuevo libro, un libro
distinto. Y a la vez un libro permanente, puesto que un Schmidt de hoy corrige
al Schmidt de ayer, aumenta, tacha, pero no modifica cuestiones que son las
mismas en el Schmidt de siempre. Su lirismo reflexivo estructura este libro: su
reflexión paradojal, sus contrastes y su poder de concreción de realidad y
beatitud.
La primera cuestión de las que hacen lo que suele
llamarse una "voz" tiene que ver –en el caso de Schmidt- con seguir
un símbolo, una metáfora o un acontecimiento de verdad, hasta disolverlo en su
contrario y, con la nueva masa, trabajar una idea que se evapora y a la vez se
queda. Quiero decir con esto que si escribe "luz" -y la escribe
muchas veces- no da por sentado que la luz
significa la parte buena de cualquier cosa, o la esperanza, o la claridad
conceptual, o el calor y la dicha, solamente. Cómo funciona esta máquina lírica
y mental se puede ver precisamente en el poema titulado "Sol", que
refiere a un corte de luz. El personaje de Schmidt no solo comprende en esas
circunstancia que "la oscuridad está siempre tras la joyas", sino
algo más: un desvanecerse, podríamos decir, de las cosas, un no ser que la luz
acarrea. Desde el comienzo sabremos, además, que el puño oscuro que da el título al libro es el que encierra "la
más bella luz". El tema es la luz, si tenemos que buscarle un tema a este
conjunto, pero una luz aliada con la sombra, abrigada de sombra; la luz del
juicio (como sugiere el primer poema) y, muchas veces, la luz del engaño y de
la ilusión.
Sabe Schmidt que el hombre es un misterio para sí
mismo. Para los demás, se trata de mucho más que eso, es un mundo, una
geografía oculta, donde rara vez entra la luz, y cuando entra, es para
desconcertarlo y desconcertar.
Otro tema o subtema simbólico, mitológico, trenzado
con el de la luz en este libro es el del renacimiento. El antiguo asunto del
rosal en las ruinas, el brote, el pájaro que regresa. Si Schmidt debe hablar de
una vida -eventualmente la suya- dirá: Tuve
un sueño en donde / estaba toda mi vida/ aparecía una piedra/ otra y otra piedra// también/ volaba un pajarito.
Entre imágenes, los poemas de Schmidt se mueven
naturalmente. La letra, fluye, pasa, pero deja la huella de un cometa,
exactamente en la retina. Schmidt construye con palabras como los
impresionistas construían con la luz: sus poemas se arman sobre imágenes
concretas que a la vez son fluyentes, transitorias. Es el deleite de su estilo.
Jorge Aulicino
a propósito de la reedición de En un puño oscuro por la Universidad Nacional de Villa María en el presente año
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