martes, 5 de septiembre de 2017
Para que no entrara el cuco
Las noches se hicieron calientes y tuve que cerrar las ventanas para que no entrara el cuco. Tuve también que cerrar la puerta de calle para que no se abriera sola en la madrugada y tuve que dejar prendida la luz de gas para ver el peligro y poderlo distinguir. Tenía el cerebro confundido - aún no he podido ordenarlo - y la vieja espina aun me lastima el corazón; fue por eso que no pude ir a visitarte.
Emily Dickinson;de su correspondencia.
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Maravilla.
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