jueves, 5 de junio de 2014

Marcelijus Martinaitis ( Lituania, 1936)


Lágrima, aún no es hora...

 

Lágrima, aún no es hora
de rodar hasta la arena
para quedar sepultada.

No abandones la casa, los lentes de la abuela,
los recuerdos en torno de la mesa, el rosario
de los interminables trabajos de la tierra.
Alcanza a los que se van, con fervor
besa sus pies.

No abandones al niño, lleva desde sus ojos
hasta la tierra un rastro.
Ten compasión de los ciegos, tú eres
su única mirada.
Ten piedad de nosotros,
mutilados,
felices.

No te congeles en el corazón como en el hielo el ojo abierto,
lágrima, vida. mariposa mía.
Inclina bajo tu peso la hierba, vuela
hasta la casa, pequeña mariposa de los ojos.

Detente, lagrima, al borde del camino,
saluda al grande y al humilde.
Sabiduría de los ignorantes: cálida
aún, cae sobre las manos felices.

Veloz, siempre veloz, lágrima,
a todos visitas, los rondas.
Te siento -descalza cruzas las mejillas
como un jardín devastado.


Versión de Biruté Ciplijauskaité

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