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no deberíamos confiar en el mercado
esos caballos areneros
traen oro
esas lágrimas
dejan
oro
y palabras en el cuello desnudo
un río que apenas quiere irse
oro
lo que tocamos y vemos
sin ni siquiera la más alada
interpretación
ya lo decían en el XIX
oro
la poesía se obliga a descansar
en la inocencia.
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