martes, 29 de marzo de 2016

Canto al dedo gordo del pie



Ya que no tu gordura,tu belleza
tu adecuación perfecta,tu armonía
connatural y antigua,
canto.

Más allá de la planta,en el confin del pie,
que es también una forma de ser primero,
se asienta tu realeza.

Maravillosos es el pulgar,
y justa la teoría plural de los halagos,
pero entre los dedos tú eres el hércules,
el dedo y el dedazo entre todos los dedos.

Nadie sabe de ti.
¿quién te recuerda,allá,por la memoria?
¿A ti,seguro norte!
Y esta noche,bajo un cielo que hiere los ojos
y regocija el alma con el polvo de diamante
que aventa la vía láctea,
he oído tu mensaje silente y rotundo.

¡Nadie sabe de ti! De ti,seguro norte
por estas calles del mundo.
Digo estas calles iguales y diversas:
la calle prieta de silencios y de ecos
en el aire denso del invierno,
Dibujado su aire con la isocronía
de la marcha rítmica y sonante.
Y la calle poblada de voces y de luces,
la calle bullanguera y trasnochada
de los días estivales.
Y esta calle de primavera,fresca y clara,
con un aire no más espeso ni más denso,
ni muy ligero ni muy enrarecido,
en que tu afirmas mi equilibrio de peatón
y otorgas la solvencia vertical de mi volumen.

Seguro norte al través de las calles de la ciudad,
seguro norte al través de los caminos del mundo,
más elegante o menos apolíneo,
enhiesto o apena torcido,
eres toda la geometría del pie,
puesto que en ti culmina,
y a él le otorgas la fuerza y la prestancia.

Bien que antigua
tuya es la virtud de la modestia.
Al olvido consagrado se une el evento
en que se ofrece tu desnudez.
Demarcando el perfil de la alpargata,
holgando en la red de la sandalia,
y oculto en la armazón de cuero del zapato,
si no irrumpes junto a la risa del agua,
o promisor te señala la inocencia en los niños,
tan solo la pobreza y la miseria de los pueblos
te exhiben en la plenitud de tu figura.
Tuya es la virtud,
porque la violeta es pequeña y de suyo gratuita su prez,
mientras tu robustez
bien alto proclama tu recato.

No es que pretenda erigirte en cartabón,
ni pronunciarte paradigma incomparable,
pues ahí,muy breve,está el mundo soberbio de la planta,
y allende,la escultura soberbia de la pierna
sosteniente las furias del sexo.
Pero sí oponer tu conocimiento vivo
a la fábula idiota y al mito exasperado.
Enfrentar quiero con tu exaltación
la búsqueda infructuosa del ave legendaria,
certificando la proximidad de la dicha
en la gustación de las delicias más íntimas.

Tu sencillez alcanza a tu eficiencia,
y en la historia natural de la especie
acaso sea comparable tu advenimiento
a la rueda y el fuego para la gesta humana.
Todos parejos en lo simple y en lo grande,
todos gemelos de puro inadvertidos,
y pues que necesarios e ineludibles,trascordados.
En tu feliz desempeño advierto la armonía realizada,
y tu ejemplo pregusta la futura y más amplia armonía
del hombre y su contorno,
la belleza de una vida lograda,ahita de estetismos,
y sí gozosa de libertad cabal y plena.

La vida no ha apartado de la vida,
pero está próximo el día de tu loa segura,
cuando la vida nos devuelva la vida.


ARTURO FRUTTERO (1909-1963) de Hallazgo de la roca (1944) según la versión que aparece en Arturo Fruttero- Obra poética y otros textos - Editorial Municipal de Rosario - 2000



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