domingo, 19 de octubre de 2014

Plegaria






Señora de los degolladitos

Señora del azúcar y el río turbio

si prometí algo y no cumplí

que en sueños

llegue tu advertencia



Señora de la espina concedida

ví gente en el fuego



llévame a la roca más alta que el yo

así en la montaña incomparable

el ser de maldad sufrirá el rayo



apura

en el entresijo del tiempo

los ardores de vos

que nada calma salvo

el obstinado sol de una esperanza



Señora de la última caída

y el primer temor



Señora de la desesperación

tejida en vendas tutelares



que la luz del veneno muestre

el apaciguamiento



Señora de los desnudos por la injusticia



Señora de las viejas estrellas

perdidas en el gigantesco calamar del sopor.




publicado en la revista Cancionero, Ciudad Juárez, México, 2012.


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