domingo, 29 de julio de 2012

JUAN CARLOS MOISÉS (SARMIENTO,CHUBUT,1954)



Las orejas del caballo


El cerco de ligustros es alto, no permite que veamos cosas ni personas del otro lado. Para eso lo han plantado los vecinos, que llegaron al barrio antes que nosotros, y lo mantienen con mucho riego y cuidan su forma con la tijera de podar. Lo agradecemos porque nos da reparo en el invierno y sombra en el verano. Con prolijidad nos esmeramos en podar el cerco de nuestro lado y a veces ayudamos a mantener la altura dando tijeretazos a ciegas, porque evitamos usar la escalera. No queremos inmiscuirnos en la intimidad de los vecinos. La intimidad no es lo de menos.
Hoy con mi hijo vimos un caballo en el patio del vecino. En verdad vimos las orejas del caballo que sobresalían del ligustro. No creo que fueran orejas solas, sin caballo. Llegamos a sospechar que el caballo se continuaba tras ellas, y no sólo por querer estar comprometidos con una realidad verosímil. Inventar un caballo sólo puede inventarlo la imaginación, y esto también era posible. Nuestro propósito fue ser justos con las orejas, para darles el caballo que se merecen, no cualquier caballo. Lo primero que hizo mi hijo fue pegar unos gritos bajo el ligustro, y sobre la marcha me puse a tijeretear el aire cerca de las orejas para conocer la verdadera convicción del caballo, en caso de que lo hubiera, y ciertamente lo hubo. Las orejas dieron un salto en sentido contrario y se perdieron de vista. Se oyó un trote y después nada. Me puse a pensar si el susto que se llevaron las orejas fue por nuestros gritos o si se dejaron impresionar por la tijera. Mi hijo fue más lejos. Arriesgó que nuestros pensamientos pudieron haberle causado una impresión negativa. Esto es lo terrible de los pensamientos.

(a David Birenbaum)



de Baile del artista rengo, Ediciones La Carta de Oliver, Buenos Aires, 2012

viernes, 27 de julio de 2012

VOCES



DICEN QUE ESCRIBA LO QUE PUEDA

NO PUEDE

ESCRIBE MÁS

miércoles, 25 de julio de 2012

UNA SOMBRA LLENA DE PERROS (FRAGMENTO VII)



van a tallarse a los talleres
se alquilan por becas
murmuran sus agendas

no encuentran

entonces

hacen citas

su sed
invoca
fuentes ( pavotes del saber, curiosos de la psique
invitados de piedra o cartoné
filminas
que golpean)

es gente que
casi
escribe
pero no
están demasiado vestidos de otros

sus sonrisas
son modos de tiniebla
(como los brutos con el alimento
acercan la cabeza a la poesía
y no
la poesía
a la cabeza)

los descubrís
políticos de barrios
soñando complots de conventillo

les resulta pedir
aprenden paciencias del indigno
van al club de letras
con carné
pañuelos
el club es para todos

si se paga)

postean la tapa de sus libros
y al lado
la esdrújula de hijos
tipeean su alfabeto
su amasijo
prefieren el bar
donar los baños

publicitan lo humano
se parecen
al perro que castran los extraños

suponen que hay justicia pero
a veces

llaman amigos cuando mienten

(los escuché
nombrarse
en los umbrales
los vi después (hay un después, y nada)
hinchados por la mañas
recurrentes

la casa del diablo queda lejos
se pierden a la vuelta
entre perritos
le dicen dios a los libracos
le ponen ajedrez a los instintos…)
qué triste
qué frecuente.

los yuyos de los locos
los asustan
se toman la pastilla de los viajes
acuden al yo
y le preguntan
(el yo no les responde
está en la panza)…

la talla del taller
(una mujer fea
un hombre débil)
la exhiben en malasia
los burros le ofrecen alfajores
aplaude una estrella pero renga
se ríe el exiliado en sus valijas
acuden al pan de los consejos
descansan en la miga de los ogros


los tenés al lado
te juzgan
en secreto
los resortes

comen  corazón

y lo prometen.

martes, 24 de julio de 2012

JUAN GARCÍA GAYO (BUENOS AIRES,1932)





Ya no volveré al restorán chino a comprar tu bandejita de
arroz con camarones.
Ya no te sorprenderé con un pañuelo nuevo para disimular
tu calvicie.
Ya no te tomaré de la cintura y vos a mí del hombro al
subir la escalera.
Ya no me enojaré porque dejaste por la mitad el plato de
comida.
Ya no te aydaré a cerrar los ganchitos del corpiño.
Ya no te envolveré en un toallón al salir de la ducha.
Ya no te contaré al oído historias de familia imitando tu
acento brasileño.
Ya no te invitaré a pasear por la costa a ver el río.
Ya no caminaré descalzo por miedo a despertarte.
Ya no te cortaré las uñas.




de Inosha, Tiago Biavez, Buenos Aires, 2004.

jueves, 19 de julio de 2012

UNA SOMBRA LLENA DE PERROS (FRAGMENTO VI)





los santos de la poesía
los consorcios (y fideicomisos)
los espías y estatistas
de la poesía

los consejeros
los andá vos primero que te sigo
vení después
está cerrado
me duele la cabeza (de la poesía?)

los poetas sin poesía y viceversa
(más viceversa)

los de hace un rato
(que vuelven)
los de mañana
-que
ya
no vendrán
no los merecimos, no
no los merecimos-

los retratos hablados, cantados, silbados de la poesía
(y la caricatura
la criptografía
la cristalografía)

los resortes
los consortes

los tratos
los tratados

los desaparecidos de la poesía(y un dedo que se alza por lo hondo del río
de la tierra

un sol también)

los amigos
gladiolos y asociados


los narradores, cronistas, salmistas

los preocupados
los enseñados

los que escriben sobre la frente de un poema:

GENIAL

y después dicen:

LA LITERATURA ES UN ACTO DE AMOR

TE ADMIRO

(a nadieleimportaanadieleimportaanadieleimporta

y

cuando les imporrrrrrta

es

PEOR)


los convencidos del reparto
y los otros
de la justa distribución de la riqueza

los prófugos
los mentidos de la poesía

los indispuestos
los predispuestos

los cuidadosos de la poesía
 asociación de amigos
 concurso de espejos
 telón podrido
de
alguna
poesía

(un bar
un rato
una jornada
un café
un encuentro
un festival
un congreso
un programa
un diploma
una loma
un taller

¿de poesía?)


los atajos y los que se atajan
los confundidos
los que
ya leerán mejor

los que comprenden
aplauden
comentan

las tarjetas de crédito de la poesía
la liquidación por cierre

el tour
los enterados


los visitantes
los visitados



(la usura
la codicia
la impudicia
la humildad
la caridad
la
probidad
de
¿la
poesía?)


hay que aguantar el frío
todos los días
todos los días
todos los días
todos los días

pero


qué se creen?

miércoles, 18 de julio de 2012

No todo lo aprendemos solos





Algo enseñaron los monstruos porque
no todo lo aprendemos solos…excepto el sufrimiento
un ángel,

el resto

se abandona en nuestra mortalidad
o en paladar de diablos.

¿Qué enseñaron los monstruos
a vos y tu pozo
para respirar
entre nosotros
como un objeto
una música?

Así se parte la bondad del hielo.
Así sacude mariposas el féretro.

¿Los convocaste?
¿Amabas saber
un poco
más?

Los criadores de la eternidad
arrancan perros de la luna

¡Oh, perdida criatura de un solo temblor!

Algo te enseñaron los monstruos
enfrentá el jurado de fantasmas

mientras te acompaño, de lejos,

pensativo.


de Mi metafísica, Ediciones Cartografías, Córdoba, 2012

lunes, 16 de julio de 2012

El llamamiento





Acaso nada haya ocurrido
salvo esta casa
este despertar al borde de la tarde
con tu leve inquietud bruscamente disipada
ante el día en el patio

qué hermoso día
suerte que nos despertamos ahora y no
cuando ya es de noche
dijiste

te conté el llamamiento de Eliseo en el Libro de los Reyes
las exudaciones de la tierra maldita
y los tormentos en cumbres borrascosas
luego
escribí a un amigo acerca de esas correspondencias

puedo sentir que
ni esta terraza ante las piedras luminosas del cielo
ni el profeta menor
ni Lowry
o Emilia Brönte
suspenderán las cicatrices insepultas
su profundo escozor

el amor que no te di
suelta augurios sobre mi corazón

y así
entre atajos sentimentales
anhelantes abstracciones
recorrí los oscuros pasillos de mi vida
como el perdido mensajero
de un remoto hotel.

Acaso nada haya ocurrido
y el silbo del látigo
acerque la distancia entre el aire y su piel

aguardo todavía
una interpretación de las muecas
que trepan a mi máscara intacta



doctrinas

para el ídolo del destino

aferrar el lápiz
sin apretar los labios tras el alma…

Tenés razón en abandonar al día
toda belleza
todo rasgo de imperfecta certeza

sus cualidades de luz, al menos, no prosperan
en sombríos secretos

o prefiero creer que es así
que la Naturaleza expresa una transparente verdad
sólo comunicable
a santos del Sentimiento

ahora y siempre
nada es fruto ,existencias
salvo la memoria de tus ojos

redondos y mudos
como el paraíso de Dios.

Iré a nuevos enigmas
regresaré a tu cuerpo como a un país
íntimamente afable
escribiré
sobre un sol sin centro
cuyos cuernos
abren una copa a los cielos

y la áspera, inmaculada sustancia
que se desprendiera sobre mi corazón
poseerá hogar, sus cuerpos,
sus estancias

(¿Serán míos los árboles?¿podré verlos
sin incompleta sombra, sin sus derramamientos?)

y la necesidad de sentido no tendrá alimento
entonces
ya cumplida esta agonía
de fatigas y usura

estaré listo para aceptar
de tus palabras
la súplica a ese resplandor
acaso


inmortal.

De Nace tu lámpara , Ediciones Cartografías, Río Cuarto, Provincia de Córdoba, 2012