martes, 20 de enero de 2009

En mi oficio o arte sombrío



En mi oficio o arte sombrío

ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en los brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo
no por ambición ni por el pan
ni por ostentación ni por el tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese mínimo salario
de sus más escondidos corazones.

No para el hombre altivo
que se aparta de la luna colérica
escribo yo estas páginas de efímeras espumas,
ni para los muertos encumbrados
entre sus salmos y ruiseñores,
sino para los amantes,para sus brazos
que rodean la pena de los siglos,
que no pagan con salarios ni elogios
y no hacen caso alguno de mi oficio o arte.

Dylan Thomas (1914-1953)

del libro, Dylan Thomas - Poemas Completos - Traducción Elizabeth Azcona Cranwell -Ediciones Corregidor - Buenos Aires - 1974

lunes, 19 de enero de 2009

Jorge García Sabal (1946-1996)




Soledades




Es confuso lo que uno podría ser

para otro cuando uno no conoce
aquello que oscuramente quiere,
pero sabe que lo perderá;como algo
que no está sino en uno,que hace daño,
pero como uno se hace daño a sí mismo;
que humilla y da miedo.Un miedo
que parece una pregunta de inicio
y despedida;mejor:un permanente adiós.
Es confuso;después uno vive la vida
lleno de miedo ante su piel,un miedo
de murciélago solo encerrado en una casa
de luces,un miedo como una mancha oscura,
otro.
Y pasa el tiempo y de a poco uno
va cambiando palabras intrascendentes
a palabras de búsqueda cada día,y
de a poco quita los espejos,descuelga
los cuadros,vende los muebles de la casa.

Con las puertas arrancadas,las ventanas
abiertas,agachado en un rincón lleno de frío,
uno termina preguntando a uno ¿qué vio?¿qué?
¿quién?

del libro Tabla Rasa,Ediciones del Dock,Buenos Aires,1991.

Marguerite Duras (1914-1996)

La historia de mi vida no existe.Eso no existe.Nunca hay centro.Ni camino,ni línea.Hay vastos paisajes donde se insinúa que alguien hubo,no es cierto,no hubo nadie.

sábado, 17 de enero de 2009

No todo lo aprendemos solos

Algo te enseñaron los monstruos porque no todo lo aprendemos solos...salvo el dolor,la dicha,el ángel...
el resto es abandonado en nuestra mortalidad por el pico de la paloma o en las muelas del diablo
¿Qué te enseñaron los monstruos para que puedas respirar y andar entre nosotros como un objeto cordial,como una música
vos y tu pozo?
Así se parte la bondad del hielo.
Así surgen mariposas del féretro.
¿Vos los convocaste?¿Andabas por ahí?
¿Ansiabas saber un poquito más?
Los criadores de la eternidad sueltan látigos al contemplarte y a esos perros nacidos de la luna.
¡Oh perdida criatura de un solo temor!
Da tu lección a los espectros
mientras yo te acompaño

pensativo.

del libro,La desesperación,ediciones del cielo,santa fe,2003

jueves, 15 de enero de 2009

¿Qué hacía el mar?



¿Qué hicieron los sueños

durante la dictadura
qué hicieron los muertos
con quién fueron?

¿Bajaban las estatuas
con largos lápices
a beber
en la memoria?

¿Qué hacía el silencio
sentado entre las manos?

¿Qué hacían las lágrimas?

¿Qué hacían los padrinos
las rosas
los breteles
de la dictadura?

¿Por qué brillaban látigos desde la sed?

¿Adónde flotaban las mentiras
pidiendo la verdad?

¿Qué hizo tu heroísmo
tu temor?

y todos los días
todos los días
mirar el cielo
volver a trabajar
¿a tener cosas?

¿Por qué ahora se ha vuelto
una palabra
una foto
libros
si era espuma de sangre
piedra
sobre lo invisible?

¿Por qué apareció
y desapareció
no del todo
no del todo
a ese
aquella
que conocías tanto?
¿No del todo
no del todo?

¿Llamó a tu puerta?
¿Te mostró sus botitas?
¿Su raro amor
venido con la noche?

¿Y a quién llamaban
las campanas de las catedrales?
Plegaria que fue
volvió
con un tarrito
golpeando paredones.

Palabra nacida
por la atracción o repulsión entre sus partes
originada por la existencia de electrones,con carga
negativa
o protones,con carga positiva
desde el cuerpo de Silvia
Ramón Estévez
gente así...

De esos cuerpos
voces
atravesando médanos
llanuras,casitas

magnéticas como secretos
salían a regresar
exhalaciones,ideas, vísceras
¿de
en
con la dictadura?

Hay cadáveres
decía el poeta
pero
¿hasta dónde llegaron los huesitos
su luz mala?

Hay diminutivos
decía Gelman
y también suspiros
dijo Gonzalo Rojas

Pero todo eso
nada de eso
flota arriba
arriba del mar
hasta caer
también
en el exilio de América
o aquella nada de Europa

¿Adónde estaba el mar?
¿Adónde estaban los pájaros?

¿qué hiciste el 23 de marzo
el 25?

¿La literatura
el odio
la justicia?

y

¿qué hicieron con vos?


Alejandro Schmidt

del libro inédito Videla,según la versión publicada en La Guacha - Revista de Poesía - Buenos Aires- Año 11 - Nª 39 - 2008

ODA

¡No te alegres de mí,día hermoso,como un enemigo!
¡No te vuelvas fuerte contra mis desnudos ojos y cabeza!
Déjame vivo,sucedido;inmenso de furor y aborrecimiento,
dentro de mí,para mí,
en inestimable desdicha.

Hay edades que no olvidan sus seres.Sus cuerpos viajan por
los bordes últimos del cielo,
con los brazos cubiertos de amapolas,junto a los encimados
y amarillos ríos.
Allí,donde a veces llega la tierra,hambrienta,a llorar la perdición
de sus otros hijos.
No os contentéis,días,no traigáis vuestras húmedas cabezas tan
levantadas,en el inmenso frío.
¿Quién volverá de vosotros,solitario,con la memoria interminable
y la boca sin entendimiento,de amargura?

Inmóvil y ciego quiero cantar otro espacio:cuando el aire se
llenaba de unas flores,
y el campo era hermoso como mi rostro y pensamientos.(No;
no quiero que nadie me olvide:ni los pastos,
ni el viento dulce de las llanuras.-Miserable y seco,nacido
para la muerte.)
Hay unas horas en el sur,cuando el otoño llega con sus cielos
clarísimos a mirarse,
la corona cerrada de jacintos,en los grandes ríos
y en las lagunas quietas igual a una manta;
un instante,en que los pájaros del verano
buscan las costas abiertas,hacia el mar ligero.
Y hablamos de los seres,
de las distantes sombras;del rumor insaciable y ajeno del olvido
sobre la tierra.

(Y vosotros huís,días entre los vendavales,igual a tormentas,
con los rabiosos labios sucios,
o como Acteón,comidos y vagabundos.
¿Cuál de todos,no vuelto aún será para mí, y para mí,con mi
tremenda soledad arrepentida?
¿Cuál arrastrará mi lengua por las incomprensibles praderas y el
cielo,
por los inútiles años que mi cuerpo visitó el mundo?)

Los grandes patos pasaban volando dtrás del sol.
Yo miraba el atardecer con mis ojos desnudos;las tierras
encumbradas,lucientes en la oscuridad.
Las ciudades,donde aún la luz resplandecía en las tinieblas.
En el sur el otoño comienza con los pájaros,que buscan los
árboles de la primavera en medio de la noche.
Con el céfiro fino,menudo,que empieza a rozar la hierba, a mover
los ríos;a mojar el aire de la tarde.
¡Oh estériles recuerdos,nada inagotable!¿Quién hallará mi cuerpo
en medio del campo,ensordecido,lleno de voces,
revuelto y con los pies resbaladizos atados con una serpiente?

Ricardo E. Molinari (1898-1996)

del libro El huésped y la melancolía (1944-1946)

Estas cosas



No sé,pero quizás me esté yendo de algo,de todo,
de la mañana,del olor frío de los árboles o del íntimo sabor
de mi mano.Pero estas llamas y la lluvia bajan por la tarde del
día elevadas,con su trabajo cruel
y afanoso,con el terror de la primavera y el tiempo y la noche
vanamente disueltos en su impaciencia.

Yo sé que estoy mirando,extendido,sin atender
lo que el polvo y el abandono ocultan de mi cuerpo y de mi
lengua.Una palabra,aquella
sonriente y terrible de ternura
oscurecida por la razón y el mágico envenenamiento de la
nostalgia;
sedentaria huye por un campamento,llamada y perseguida,
permanente,
sin alguna vez,devuelta entera y desentendida
al seno ardiente de la noche,al ser mayor e indestructible de la atmósfera.

Nada queda después de la muerte definido y elevado,ni la imagen
voluntariosa
sobre los pastos crecidos y ondulantes,ni el pie
atropellado que dispara su quemada historia intacta.

Sin clamor el rostro siente el húmedo temporal,el albergue
perecedero
y la flor abierta en el vacío,
sin volver los ojos,va en su rapidez disuelto
y extrañísimo.

Soy el ido,el variante del cielo,
de la calle,muerta en las nubes,
su entretenimiento como un pájaro.

¡Amor,amor!,un brizna del sentido,
tal vez un día donde mis labios bebieron la sangre
y todas estas nieblas azotadas e irremediables,perdidas.

Decidido,toma, ¡oh noche!,mis secos ramos y llénalos de rocío
brillante
y pesado,igual al de las hojas del orgulloso y reclinado
invierno.

Ricardo E.Molinari (1898-1996)

del libro Páginas de Ricardo E.Molinari seleccionadas por el autor,Editorial Celtia,Buenos Aires,1983,el poema pertenece a su vez al libro El cielo de las alondras y las gaviotas (1963)